EFE
Grupos de jóvenes violentos volvieron a sembrar el caos e incendiaron una veintena de casas en Dili la pasada madrugada, después de que partidarios del dimisionario primer ministro, Mari Alkatiri, entraran en la capital para manifestarse a su favor.
Según testigos citados por la agencia australiana AAP, los autores de los disturbios eran personas procedentes del oeste del país y algunas de ellas pasaron con sus coches por delante de los centros de refugio para desplazados y les gritaron "iros de Dili".
Una calma relativa se mantiene hoy en la capital timorense, indicó la fuente, con el temor de que se produzcan enfrentamientos entre los ciudadanos contrarios a Alkatiri y los partidarios del ex primer ministro, que presentó su dimisión el lunes para acabar con la larga crisis política y la ola de violencia que afecta el país.
Los soldados extranjeros colocaron ayer vallas en las carreteras para mantener a los manifestantes fuera del centro de la capital, donde la vida empezaba a recuperar parte de la normalidad perdida hace semanas.
El propio Alkatiri se dirigió anoche a miles de sus partidarios en la cercana ciudad de Metinaro para pedirles que esperaran uno o dos días más antes de dirigirse de manera pacífica a Dili, en defensa de su partido, el Fretilin, con mayoría en el Parlamento.
Alkatiri culpó a los que están bajo al influencia de la milicia del oeste de distribuir armas y causar la reciente violencia, y después de sus palabras se produjeron varios tiroteos y la casa del vicepresidente del Parlamento, Jacob Fernandez, fue incendiada en el centro de la ciudad.
Mientras tanto el presidente de Timor Oriental, Xanana Gusmao, continúa las consultas para formar un gobierno de transición que suceda al del dimitido Alkatiri, pero anoche indicó que considerará la posibilidad de convocar elecciones anticipadas en caso de no lograrse el gobierno de transición.
La dimisión de Alkatiri, que sigue presidiendo el Fretilin, era pedida por grandes segmentos de la población tras la ola de violencia que se apoderó de Dili en mayo pasado.
Fuerzas de Australia, Portugal, Malasia y Nueva Zelanda intervinieron después de que la violencia causara la muerte de 30 personas, y dejara a unos 100.000 desplazados, de los que unos 72.000 continúan en centros de acogida o campamentos temporales instalados en Dili, según datos de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM).
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